Descripción
El momento de decisión colectiva podría haber quedado atrás con la disolución de la sociedad en sistemas, pero los individuos conservamos la libertad de renunciar a las certidumbres que nos hacen prisioneros de esos sistemas y de hallar los intersticios en los que la amistad y la acción personal siguen siendo posibles.
Illich habla aquí, en este libro, simplemente de lo bueno. Tal como él llegó a comprender, lo bueno es aquello que es apropiado de una forma única e incomparable dadas las circunstancias; observa una cierta escala, una cierta proporción; es adecuado y los sentidos pueden reconocerlo, tal como reconocen lo desafinado.
Illich delinea la unión entre lo lúdico, lo austero y un sentido de la proporción que él sentía necesarios para contrarrestar la arrogancia institucional y la tecnomanía dominantes.