Descripción
Si solo deseamos que un ser exista, éste existe: ¿qué más se puede desear? El ser amado es entonces real y está desnudo, sin cubrir por un futuro imaginario. El avaro nunca contempla su tesoro sin imaginarlo n veces mayor. Hay que estar vivo todavía para ver las cosas desnudas.
De todos los seres humanos, solo reconocemos la existencia de aquéllos a los que amamos. La creencia en la existencia de otros seres humanos como tales es amor.
El único órgano de contacto con la existencia es la aceptación, el amor. Por esta razón, belleza y realidad son idénticas. Por esta razón, el gozo y la sensación de realidad son idénticas. Dios, que no es más que amor, no creó más que amor.