La ilusión monetaria y la trampa del interés nominal
El ahorrador medio suele caer en lo que la literatura económica denomina ilusión monetaria. En el contexto actual de febrero de 2026, con cuentas remuneradas que alcanzan el 2% anual, es sencillo dejarse seducir por un saldo que crece nominalmente. Sin embargo, este crecimiento es un dato irrelevante si no se pondera con la expansión monetaria y la pérdida de poder adquisitivo real.
1. La matemática del interés real: nominal vs inflación
Para un inversor con mentalidad value, el número que importa no es el que aparece en el contrato del banco, sino el tipo de interés real.
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Interés Nominal: El 2% que te promete el banco.
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Inflación (IPC): Supongamos que en 2026 se sitúa en un 3,5% o 4% (considerando la persistencia de costes energéticos o materias primas).
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Resultado: Tu rentabilidad real es de -1,5% o -2%.
Quedarte quieto no implica quedarte igual, implica aceptar una pérdida garantizada de poder adquisitivo cada mañana. Como decía Ludwig von Mises, el dinero no es una medida de valor estática; su capacidad de compra fluctúa y, si no lo pones a trabajar, el sistema se encarga de diluir tu esfuerzo pasado.
2. El sesgo de aversión a la pérdida
¿Por qué nos cuesta tanto mover el dinero de la cuenta corriente? La psicología del inversor nos dice que el dolor de perder 1.000 € es el doble de intenso que la alegría de ganar 1.000 €.
En Value School insistimos en que la volatilidad no es lo mismo que el riesgo:
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Volatilidad: El precio de tus activos sube y baja. Es el precio de participar en un mercado que nos ofrece información y liquidez diaria.
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Riesgo: La pérdida permanente de capital o de poder adquisitivo, ligada a los activos subyacentes en los que invertimos.
Al dejar el dinero al 2% con una inflación superior, estás eliminando la volatilidad, pero estás aceptando el riesgo máximo: la certeza de que serás más pobre en el futuro.
3. Lo que nos estamos perdiendo
El coste de la parálisis no solo se mide en lo que pierdes por la inflación, sino en lo que dejas de percibir por no aprovechar el interés compuesto en activos reales.
En el value investing, buscamos empresas con capacidad de fijación de precios (pricing power). Estas empresas pueden repercutir la inflación a sus clientes, protegiendo así el capital del inversor. Tu cuenta corriente no tiene esa capacidad.
Comparativa a 10 años con un capital inicial 10.000 €:
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Opción A, cuenta corriente al 2%: Tendrás 12.190 €, pero con una inflación acumulada del 30%, tus 12.000 € comprarán lo que hoy compras con 8.500 €.
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Opción B, gestión pasiva o mínimo de gestión activa que aporta valor, 7-8% anualizado: Obtendrías unos 20.000 €. Incluso con inflación, tu poder de compra habrá crecido significativamente.
4. ¿Cómo romper la parálisis? Pasos prácticos para el ahorrador
No se trata de pasar de ahorrador conservador a especulador, algo que no promovemos desde Value School… Sino de convertirse en un inversor sensato.
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Controla tu liquidez: Mantén un fondo de emergencia (6-12 meses de gastos) en esa cuenta al 2%. Eso es prudencia. El resto es lo que deberías destinar a la inversión consciente.
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Entiende el activo: No inviertas en lo que no entiendes. La parálisis suele venir de la ignorancia. Lee, fórmate y comprende por qué una cesta de empresas que combina criterios de calidad y valor es más segura a largo plazo que un papel moneda que se devalúa.
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El margen de seguridad: No busques el activo de moda. Busca activos cuyo valor intrínseco sea superior a su precio de mercado. Esa es la verdadera red de seguridad, no el fondo de garantía de depósitos.
5. Conclusión: El riesgo de la inacción
En el contexto de 2026, la complacencia es el mayor peligro. El 2% es la anestesia que los bancos utilizan para que no sientas cómo la inflación te resta capacidad de vida futura. Solo te hablarán de interés real cuando te quieran vender uno de sus fondos.
Al final del día, la parálisis es una decisión activa que cada uno de nosotros toma. Cada mes que decides no educarte financieramente y no buscar alternativas de inversión con valor, estás eligiendo perder. Desde aquí te animamos a que sigas formándote: es lo que te va a permitir conocerte mejor como ahorrador e inversor y que tomes mejores decisiones financieras.